Sacramentos

En toda Parroquia no sólo se realizan signos, sino SACRAMENTOS.

  1. San Juan dice: «Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve» (1 Jn. 4,20). Siguiendo la misma lógica podría decir: “Quien no es capaz de establecer relaciones profundas y transformadoras con los demás ¿cómo podrá establecer una relación sacramental con Dios?”.
  2. Si quieres tener una vida llena de sentido, hay que superar las dificultades de la comunicación y acceder a la profundidad de los otros y, sobre todo, del OTRO, de Dios.
  3. Los Sacramentos son una forma de lenguaje, hecho de gestos y palabras, que le permite a la persona el acceso a la profundidad: es decir, a Dios, como fuente de su ser, como sembrador de vida, como raíz de toda fraternidad y comunicación humana.
  4. La vida cotidiana ofrece mil ocasiones para ejercitarse en el difícil arte de ir al fondo de las personas, de no quedarse en lo que dicen, sino llegar a lo que quieren decir, de no quedarse en lo que hacen, sino en llegar a lo que son.
  5. Esto sirve de entrenamiento para los Sacramentos: no hay que quedarse en los signos de Dios, sino que hay que llegar al DIOS de los signos.
  6. Los SACRAMENTOS son acciones que realiza Cristo mediante su Cuerpo que es la Iglesia. Y en esas acciones (gestos y palabras) se encarna, por la acción del Espíritu, la voluntad del Padre Dios de hacer partícipes a las personas de su vida divina, que es vida de COMUNIÓN.
  7. Si tú y yo nos agarramos a la mano que Dios nos tiende en cada gesto sacramental (sobre todo en cada uno de los siete gestos que llamamos Sacramentos), entonces se producen el contacto y el encuentro transformador con el DIOS VIVO. Y su vida va, impregnando progresivamente la vida de las personas, dándoles la capacidad creciente de vivir como hijos en el HIJO y como hermanos de todos.

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Confirmación

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