Confirmación

Hay que reencontrar la identidad y la riqueza del Sacramento de la Confirmación. Para ello debemos situarnos en el marco que nos da la Iglesia en el Concilio Vaticano II.

Según esto, deberíamos subrayar cuatro aspectos:

  1. La Confirmación no es un Sacramento autónomo ni mucho menos independiente del Bautismo. Es algo así como un desdoblamiento de éste para significar que se trata de un Bautismo en el mismo Espíritu con el que fue ungido Jesús. La catequesis y la pastoral, por tanto, deberán subrayar esta conexión bautismal de la Confirmación.
  2. La Confirmación comporta la participación activa en la dinámica comunitaria y misionera de la Iglesia.
  3. La Confirmación comunica el Espíritu de Jesús, que es el Espíritu de los tiempos Nuevos.
  4. El Espíritu de Jesús impulsa a una praxis nueva en favor de la justicia, tanto en el bautizado-confirmado como en la comunidad eclesial.

La confirmación es, por tanto, un sacramento del proceso iniciático de la fe católica. Por ello tenemos varios grupos de catequesis de confirmación que se preparan todos los años para recibirla.